CIUDAD DE MÉXICO.- Un empate 1-1 en el Estadio Azteca  ante Santos fue suficiente para que La Máquina cogiera los hilos de oro y bordara la novena estrella de su historia, logro que se le había negado durante 23 años y medio. Con un global de 2-1 sobre los de Torreón, el Cruz Azul se volvió a coronar campeón de la liga mexicana.

En el juego de ida, los dirigidos por Juan Reynoso se impusieron por la mínima en territorio santista y con esa  ventaja llegaron a Santa Úrsula para concretar la hazaña. El trámite del partido no desentonó con el tamaño de la proeza celeste: al minuto 36 Diego Valdés, de Santos, lustró sus zapatillas con un zurdazo que sacudió la portería de Jesús Corona al ingresar por la orquilla; el gol representó la resistencia y virtud de los visitantes en la capital mexicana.

Con la anotación albiverde, la Máquina tuvo que andar contracorriente del momento anímico y los llamados fantasmas que le rodeaban desde hacía más de dos décadas. Pero apenas iniciado el segundo tiempo, al 50′, Jonathan Rodríguez se encontró con un balón en el área y con un cacheteo al esférico inutilizó la salida del Carlos Acevedo, quien sólo vio entrar la de gajos. El 1-1 apareció con el tesón que se necesitaba para ser campeón.

Los minutos restantes corrieron unísonos a la negativa de Santos de rendirse y el impulso cementero de por fin ganar en una final. Los cardiacos 15 finales aderezaron la postal de un  Estadio Azteca que, pese a no poder albergar el lleno, dio fe de un nuevo equipo que estaba a punto de pasar a las vitrinas en La Noria.

Se añadieron 5 minutos y el partido llegó hasta los 99, que al final se mancharon por una gresca protagonizada por la frustración lagunera. Cuando Fernando Hernández dio el silbatazo, se decretó el fin de la sequía que mataba a la nación celeste… más de 23 años sin ser campeones y que, este domingo se convirtieron en una historia de terror que, para beneplácito azul, ha quedado en el pasado.