Lo sé, a veces es cansado vivir con un sufrimiento cada seis meses, una agonía donde en ocasiones quedamos tan cerca y, muchas otras veces, lejos. No fue fácil reponerse de aquella goleada en diciembre del año pasado, donde muchos de tus aficionados se hicieron a un lado, no los culpo, fue una impotencia muy grande. Además, el proyecto que planearon con un ex jugador de La Máquina, no tenía buena expectativa o al menos eso se creía.

Iniciaron el torneo con dos derrotas que dejaron un sabor amargo y poco esperanzador de lo que pudiera pasar en el torneo. De ahí, hubo un cambio en el ADN azul que a todos nos sorprendió; a propios y extraños. Las victorias se fueron acumulando y el equipo jamás soltó el primer lugar de la tabla general, con uñas y dientes acumularon
un total de 41 puntos.

Siempre se ha dicho que el Cruz Azul tiene fantasmas, que son su propio enemigo y mil cosas más, por una sequía de muchas caídas, pero también, de muchos aprendizajes. Y gran parte de la afición sigue sin perderle el miedo a perder los partidos, en lo personal, soy de la idea que eso se contagia a los once jugadores que están en la cancha; no me pondré a decir qué está bien o mal, pero me gustaría ver que la gente salga con la mentalidad a ganar, a presionar todo el juego. Al final de eso se trata la misma vida, salir a dar lo mejor con lo que se tiene y persiguiendo nuestros sueños.

Hoy a ti, Máquina. Te pido que lo hagas por toda la afición que se nos adelantó en el camino; por los ángeles que, desde arriba, traen un jersey de ti y por la gente que aquí sigue, porque la vida nos ha puesto en un momento muy complicado para todos, pero tú puedes ser la luz del camino para muchos de nosotros. Hazlo por la historia, por las
cosas que sólo tú has enfrentado, porque sales a demostrar que eres un equipo que siempre se levanta, por aquellos que llegaron al club y se quedaron tan cerca. Por los millones de personas que aquí seguimos y seguiremos para la eternidad. Son muchos los motivos, pero el objetivo es uno solo.

Aún quedan 90 minutos, este domingo sabremos qué pasará. En este último partido se tiene que demostrar esa unión que existe en la plantilla, esa fortaleza para recuperarte en lo anímico, esa pasión con la que todos están comprometidos. Pero, sobre todo, se puede terminar una sequía de 23 años sin ser campeón, donde yo, a mi corta o larga vida, nunca te he podido ver alzar el título, y lo digo entre lágrimas.

Estás muy cerca de hacer historia, de cambiar el precedente y ser el rey que has anhelado por tanto tiempo que pareciera infinito. Rómpela. Sólo tú, eres dueño de tu propio destino.


Hagan historia. Hagamos historia.