¿Cómo te voy a querer?

¿Debe o no calificar Pumas?

Cuando a un aficionado le preguntan si quiere ver a su equipo en Liguilla la respuesta común y “normal” es que sí. Porque la mera realidad de estar en esos puestos que juegan la “fiesta grande” representa seguir peleando por el título.

Y no nos engañemos, por más que se diga “Bueno es que hay que competir” “Sabemos que no tenemos posibilidades de ganar” e infinitas excusas la naturaleza innata y competitiva del ser humano es querer ganar. Creer que se puede ganar no es un pecado, pero sí un error que lleva a cometerlos.

Foto: Imago7/Sebastian Laureano Miranda

¿Qué diría de esta directiva si los Pumas logran clasificarse y de pronto libran la primera ronda de eliminación? ¿Qué las cosas se han hecho bien? No ¿Qué son los resultados de un proyecto? No parece que coincida con los tiempos y no queda claro el proyecto. Es decir aplaudir una temporada más que mediocre sería asumir que no se pueden hacer mejor las cosas.

Una disculpa si hiero a algunos, pero más allá de lo “económico” que pudiera tener el equipo al calificar no existe otro. Con qué argumentos futbolísticos puedes ir y pararte ante un León, Puebla (que tampoco tiene los millones y aún así juegan mucho mejor que los Pumas) Santos…

Foto: Imago7/Sebastian Laureano Miranda

Mejores equipos han llegado a liguilla sólo para ser humillados al momento de enfrentarse a verdaderos contendientes. Serviría más que el equipo no califique y de inmediato empiece a planificar BIEN el plantel de cara a la próxima temporada.

Lo frágil y poco profundo que es el plantel del primer equipo deja mucho qué desear. Jerónimo Rodríguez no está para la primera división, pero no hay otro lateral… En la defensa central no existe otro jugador más allá de Quintana, quién está lesionado, por cierto, y los fabulosos extranjeros como Iturbe y Favio.

Lillini había sido conocido por darle juego a los jóvenes y por los antecedentes que tiene en fuerzas básicas, pero me parece que él,esta temporada, se ha traicionado, dando titularidades injustificadas a Favio o Iturbe, los pocos minutos para Bryan Mendoza, Grabriel Torres llegando tarde y sin ritmo…

Tal parece que este equipo no está armado para que el argentino pueda explotar lo mejor de estos jóvenes que esperan en la banca. Es por eso que el equipo lleva 4 victorias, 4 empates y 6 derrotas. No saben (o pueden) salir con el balón dominado, su juego es más que predecible y con casi nada de variantes este equipo no está como para liguilla.

Claudiquen y empiecen a enfocarse en la próxima temporada.