Muchos son los casos de jugadores llamados “promesas” cuyas cualidades desde jóvenes los han llevado a ganar los reflectores de los medios de comunicación, claramente en el panorama internacional jóvenes como, Erling Haaland (20) y Youssoufa Moukoko (16) del Dortmund, Kylian Mbappé (22) del Paris o Pedri Gonzalez (18) y Ansu Fati (18) del Barcelona nos dan una muestra que las grandes estrellas del futbol cada día cumplen mas rápido su proceso de formación y que están listos para las grandes competencias.

Es una realidad, que en Europa se lleva un proceso excepcional de fuerzas básicas y que la metodología de los grandes equipos europeos dan como resultado el nacimiento de estas estrellas, pero también es una realidad que el contexto y el entorno son importantes.

En México, hemos visto jugadores de un gran talento que por diferentes razones no pudieron estar a las expectativas del talento que deslumbraban, casos como el de Giovani Dos Santos, Marco Fabián, Nery Castillo, hasta el mismo Carlos Vela, nos dan un ejemplo de cómo el entorno y el contexto puede limitar los alcances de una carrera futbolística ejemplar, a nivel de la liga mx, cada torneo se habla de jugadores que son la joya de los clubes que se terminan perdiendo en el camino, para poner un ejemplo el de Chofis, ex jugador de las Chivas.

Y hoy estamos viendo ese punto de quiebre en una de las promesas del futbol mexicano y del Cruz Azul en Santi Giménez.

Y este texto no pretende polemizar entre si su posición en el equipo se la ganó o fue por su apellido, Santiago ha destacado en todas las categorías inferiores del club por su técnica y por su físico, pero también es un hecho que la diferencia de exigencia entre la Sub-20 y el primer equipo es inmensa, tanta que su técnica y su físico ya no le son suficientes para competir.

Hace un año con Robert Dante Siboldi al mando del banquillo de la escuadra celeste le ganó la partida a Milton Caraglio y Lucas Passerini para ser el acompañante de Jonathan Rodriguez, realizó muy buenos partidos en los que sorprendía por su conducción, toque y posición en la cancha, también colaborando con algunos goles, ese torneo fue suspendido en la fecha 10 y en el segundo torneo del año, Passerini fue cedido y únicamente quedó entre Milton y Santiago, poco a poco, fue perdiendo regularidad y se terminó adaptando el equipo a jugar con un único punta.

Con Juan Máximo Reynoso como timonel de la Máquina y sus rotaciones en el equipo, las oportunidades se han fraccionado y tanto el como “Cuco” Angulo, han aportado Santi en asistencias y el otro con un gol que aportó a conseguir 3 puntos para el equipo. Sin embargo, entre que ya no es una sorpresa sus condiciones y que es un jugador que prefiere no competir desde lo físico, cada día las minutos se ven disminuidos.

El día de ayer, siendo un constante convocado en selecciones juveniles, quedó fuera del torneo pre-olímpico y su lugar fue ocupado por Otro Santiago pero este de apellido Muñoz, juega en Santos y en este torneo lleva 3 goles.

En un plática con el goleador Tito Villa, me comentaba que a Santi no le gusta el trabajo físico de gimnasio, que justo sabe que técnicamente es un jugador muy bien dotado, y desde esa calidad prefiere no competir en lo físico, aspecto que para ser un delantero punta es de suma importancia.

Entre los pocos minutos en el club y su no convocatoria al Pre-olímpico, Santi se encuentra en un punto de quiebre para poder retomar su desarrollo y su rumbo, o ser uno más en la lista de las grandes promesas que se quedaron en eso.