Pumas: sin memoria

El torneo avanzó y llegó a una jornada 7 en la que regularmente los equipos comienzan a encontrar su nivel óptimo y parece que Pumas necesitará jornadas extra para ello. En este punto los universitarios se encuentran en un bache inmenso pasando de ser segundo lugar de torneo regular y subcampeón en diciembre siendo una de las ofensivas más peligrosas a estar a 3 puntos del fondo de la tabla y sumar ya seis encuentros sin anotar.
Si bien es cierto que el equipo de Andrés Lillini se ha visto mermado por bajas importantes incluyendo la lesión de Juan Ignacio Dinenno, es también cierto que la situación que atraviesa el equipo del Pedregal es una cuestión de funcionamiento. En el torneo pasado nunca vimos unos Pumas que acapararán la posesión del balón, al contrario, eran asfixiados en gran parte del partido, pero con una línea defensiva que jugaba adelantada y como muchas veces explicó el argentino, se jugaban todo por cortar las jugadas antes de su cuarto de cancha.

Foto: Golpe público

Hoy vemos un equipo universitario que se ha visto obligado a retrasar su línea defensiva hasta un punto en el cual el recorrido ofensivo es tan largo que se ve imposible. Esto aunado al mal momento que atraviesan los jugadores llamados a ser los importantes de este equipo, los han dejado sin memoria de su futbol exhibido hace apenas unos meses.
En general el plantel se ve desconectado e incómodo en el campo. Y es que el peculiar estilo que habían adoptado al mandato de Andrés e Israel parece ya no existir.
Se dice que se convirtieron en un equipo predecible pero la realidad es que no puedes ser predecible si no sabes a lo que juegas.
Lo único constante en estos juegos ha sido el nivel de jugadores como Johan Vásquez, Erik Lira, Nicolás Freire y por ahí Facundo Waller, que junto a Carlos Gutiérrez han sido sacrificados de sus posiciones originales para tapar huecos en necesidad del equipo.
El juego contra León ha sido uno de los mejores de Universidad, pero sigue sin ser suficiente su nivel para lograr perforar las redes. Hubo un cambio clave en esta situación: el ingreso de Jesús Rivas, el canterano de solo 18 años fue, hasta antes de su lesión, el mejor jugador auriazul y permitió con su ingreso que Gutiérrez regresara a la posición en donde mejor juega.

Foto: Récord

Vienen partidos críticos contra Chivas, Santos y Cruz Azul en los que ya no se podrá jugar la carta de tener a tu jugador más importante lesionado puesto que Dinenno ya volvió a ver actividad en esta jornada. Con su plantel completo, sin contar a un Saucedo que lleva más tiempo lesionado que con minutos, el estratega argentino deberá definir su parado táctico recordando que, si volverá a jugar con dos centros delanteros, tendrá que alimentarlos de balones.
Seguramente volveremos a ver el clásico 4-4-2 con Torres y Dinenno acompañándose en la delantera, a falta de saber quién será el sacrificado de este parado que en teoría debería ser un Favio Álvarez, que más que sumar ha estado restando al equipo. Con esto tendrías a dos buenos centradores como Waller y Gutiérrez por las bandas, esperando que lo de Jesús Rivas no haya sido grave o que Alan Mozo se reintegre al once inicial después de sus indisciplinas.
Lejos de hablar de la pobreza del plantel y la importancia de las bajas, lo que le queda a Andrés Lillini es buscar resultados con lo que tiene y exprimir su plantel al máximo a sabiendas de que en el futbol mexicano el plantel más débil siempre puede dar una sorpresa como lo hizo justamente Pumas el torneo pasado. Es importante comenzar a sumar para conseguir un pase a liguilla dentro de los 12 equipos que ingresan porque el calendario se va complicando más con el pasar de las jornadas y los puestos se cierran cada vez más.