Apostemos por el desarrollo

Los Pumas ya han jugado su tercer encuentro del torneo, el cual dejó sensaciones un tanto negativas que tanto un servidor como seguramente varios de ustedes (aficionados y no aficionados de los Pumas) experimentar al silbatazo final.

Más allá de la derrota -que nunca es agradable- el equipo lució muy mal. Inoperante e incapaz de responder a un Querétaro que, con relativamente poco, pudo sofocar a los Pumas que nuevamente se ven asfixiados ante el limitadísimo plantel.

Crédito: Imago7

Montejano se llevó muchos palos por su poca intervención en el juego, pero la realidad es que no tuvo ni un solo balón a modo. El joven tuvo su debut hace un par de semanas y ya se está esperando que resuelva todo.

¿Recuerdan cómo les insistí en no esperar nada de este equipo el torneo pasado? Pues nos sorprendieron, porque con un plantel muy limitado llegaron muy muy muy lejos. En esta ocasión les pido lo mismo, pero no hay que confundirse, están muy lejos de poder disputar una final…

Con la salida de Carlos Rodríguez, la de Mayorga, Iniestra y sin ningún refuerzo hasta ahora (se especula Gabriel Torres ante lo caro que resulta Isidro Pitta) se ve casi imposible llegar a la final o incluso competir en liguilla como el torneo anterior. Esto es futbol y todo es posible, sí, pero poco sustento factible hay detrás de estos “imaginarios”.

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La lesión de Dinenno es algo que nadie quería pero todos pensamos desde la “planeación” del torneo pues el equipo no cubrió ese hueco que dejó el atacante guaraní al marcharse a Tigres. Sabíamos que podía suceder y no estaban listos. Ahora la delantera está en manos de Montejano, Jacob y Bryan Mendoza.

En un escenario ideal Pumas debería de ir por un delantero consolidado y con cierta rentabilidad, un par de laterales y un extremo. Pero eso no va a suceder. Ante la posible llegada de Gabriel Torres (delantero panameño de 32 años) preferiría que los juveniles cubran la posición.

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Llegue Torres o alguien más, el equipo es muy débil para competirle a los demás equipos de la misma forma como lo hizo el semestre anterior. Ser realistas es mucho mejor desde ahora, pues lo poco que se gane resultará en una satisfacción mayor y preferible a la eventual decepción que atraerán si continúan prometiendo un ‘torneazo’ con los estándares del anterior.

Seamos realistas, dejen que los jóvenes jueguen el torneo y lo más que puedan, sabiendo que será para su desarrollo y experiencia pero, por favor, no quieran engañar con que van a competir por el título.

Basta con ver la banca para darse cuenta que el equipo está en otra etapa. No la de ganar títulos, no la de competir, no la de apabullar… Está en la de desarrollar… y en eso no hay ningún pecado.