Todos recordamos nuestras clases de literatura en la prepa en el cual tuvimos que aprender la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, aquel personaje heroico de la literatura castellana que ganó batallas después de recibir un flechazo que lo hiriera de muerte.

Embalsamado, vestido, armado y montado en su caballo por sus fieles compañeros cercanos,  El Cid encabezó el galope de los caballeros en contra de las tropas árabes que pretendían tomar la ciudad de Valencia. Ahí se forjó la leyenda del personaje que pudo ganar una batalla después de muerto.

Hoy Cruz Azul, (entiéndase como el club, jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición) está herido de muerte, los Pumas han clavado una certera flecha en una herida que recién comenzaba a cicatrizar y que implicará un nuevo proyecto en el entorno celeste. Pero aún, le queda una última batalla, una gesta que pudiera ser heroica en caso de ganarla y que significaría compartir el título de máximo ganador de la confederación con el América.

Las bajas en la batalla anterior han sido considerables, se ha ido el estratega, se ha exhibido a varios históricos y por si fuera poco, los virus de la época han disminuido a los soldados disponibles. Pero ahí va, embalsamado, vestido, armado y montado en su caballo a la búsqueda de lograr el trofeo de la Copa de Campeones de la CONCACAF, para poder cerrar los ojos, descansar en paz y reencarnar rumbo al Clausura 2021 que comienza el segundo fin de semana de enero.