El capítulo uno del Clásico Nacional en fase final dio por ganador al Guadalajara, en donde se podría decir que manejó mejor el segundo tiempo de los cuatro que se van a disputar, a pesar de ello, América se pudo aventajar en el “round de estudio”. Repasemos las claves que dejaron ambos técnicos y sus dirigidos.
A dos de concretar

Ambos equipos alternaron en el partido el rol de ser protagonista, primero Chivas al buscar posesiones en campo americanista, poco a poco fue cediendo por el empuje de la línea defensiva de 5 defensores que alternaban, clave para ubicarse mejor al frente, además de generar superioridad sobre Ángel Zaldívar y compañía, en azul se muestra el momento latente de peligro de cara al gol. Henry Martín pudo llevar al descanso una ventaja considerable pero el culpable de ello fue Raul Gudiño, quien tuvo una gran actuación en el marco.

Modificar fue clave

Comparativa de los XI inicial de ambas escuadras durante los primeros 45 minutos.

Volviendo a lo que fue el inicio, el esquema titular del Guadalajara fue el mismo que ante Necaxa, 4-2-2-2 que pasó a ser en el lapso del partido un 4-2-3-1, y como viene siendo regular con un intercambio de roles que fue de todo menos funcional. Angulo, Zaldivar, Beltran prácticamente en una misma línea, donde por momentos se notaron dispersos en el campo y eso provocó que el equipo generar menos opciones. Miguel Herrera dio muestra de recordar esa línea de 5 defensores, con la importancia de Santiago Cáseres colocándose por detrás de Richard Sánchez y darle más “soltura” pero base sólida a Aguilera y Sebastián Cáceres, lo clave. La función de carrilero con Alonso Escoboza, interpretando bien ambas fases del partido.

Mapa de calor de Alonzo Escoboza.

El Midas de la dirección de campo.
Un mal plan inicial puede ser corregido, probablemente la mejor virtud de Vucetich para competir, lo mal que se posicionó Chivas en el primer tiempo fue compensado con la entrada Oribe Peralta y “Chicote” Calderón, pero en realidad el movimiento táctico fue mantener a Isaac Brizuela como interior junto a Jesús Molina y buscar a perfil natural, al espacio, por derecha, a Uriel Antuna, como se ha dicho en reiteradas ocasiones. La sociedad Ponce-Calderón también fue importante al aprovechar todo lo generado desde el sector fuerte del Guadalajara, donde vivió sus mejores momentos a través de la amplitud externa de su mejor jugador.

No es casualidad que por derecha, el equipo rojiblanco haya sido más participativo.

Un gol que define al equipo, mera genialidad.
Si bien es circunstancial, por mucho ímpetu tras el rechace y con gran golpeo, podría decirse que la modificación de Herrera propició ese hueco a la hora de defender.
Federico Viñas entró por Gio Dos Santos, quien había tenido minutos buenos encontrando mucha soltura detrás de Molina, H. Martín cedió su lugar a Benedetti para tomar el rol del “10” que había salido, y el “Oso” González buscó ser pareja natural en el mediocampo de Richard Sánchez, provocando un cambio de esquema de 5–3-2 a 4-4–1-1, por lo que Oribe Peralta pudo competir de mejor manera y ayudar al equipo  tratando de rescatar sus mejores tiempos jugando de espaldas al marco, el error ya sale fuera de lo establecido y sin duda pudo ser para alguno de los dos equipos, un mal salto de Sepulveda, el error de Molina anteriormente desaprovechado o Aguilera no cubriendo el balón, el partido se había vuelto eso y Calderón resolvió.

Con una ventaja por cuidar y buscar aumentar, es muy probable que Vucetich siga aprovechándose de ella y visite el Azteca pensando en 5 defensores como ha cerrado los partidos, de ser así, con un América buscando atacar a balón parado, ganando duelos aéreos y por mera mística, al final podría quedarse a la “orilla del camino” pero aún quedan 2 tiempos por disputarse y muchas más cuestiones para a analizar.