Parece que fueron muchos años atrás cuando Cruz Azul jugó su última liguilla, aquella eliminación en cuartos de final contra el América con un gran juego de vuelta que no fue suficiente para pasar de ronda, justo aquella eliminación en la que Igor Lichnovsky en la zona de medios habló de no bajarse del barco.

Después vino el cambio a medio torneo de Caixinha por Siboldi  y a pesar de declarar y afirmar que quedarían entre los primeros 4 de la clasificación, Cruz Azul llegó a la última jornada sin aspiraciones para poder acceder a la fiesta grande del futbol mexicano.

Comenzaba el año 2020 y con él, el inicio de una notable racha de la escuadra cementera cuya gran versión fue interrumpida después de ganar 1-0 al América por la pandemia del Covid y la poca disposición de la Federación de reanudar como lo hicieron todas las ligas importantes y serias del mundo.

Foto: Getty
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Llegó el Guard1anes 2020 y Cruz Azul lo hizo con la Copa GNP ganada con autoridad y la revelación de Josué Reyes y Alexis Gutiérrez, pero entre la poca creatividad para modificar durante los juegos del cuerpo técnico y el conocimiento de el estilo de juego por los rivales, las primeras caídas no tardaron en hacerse llegar, contra Querétaro, Atlas, Toluca, Tigres y Monterrey, rivales que a partir del orden, controlaron el caos que proponía la ofensiva de Siboldi.

Cruz Azul ha intentado de diversas maneras reencontrarse con su mejor nivel deportivo con varias formaciones, el 4-4-2 en rombo, el 4-3-3 con Cabecita en punta o con Milton en los últimos dos partidos o el 4-2-3-1 y en ninguna se ha visto un equipo conectado, ¿las razones?, solo Siboldi las sabrá, nosotros podemos atribuir a la falta de competencia interna provocada por las cambios tardíos y por las titularidades inmerecidas, a los problemas directivos de la cooperativa, a un desgaste del discurso pero lo que es el común denominador, que ya sea por soberbia o por ignorancia, Cruz Azul nunca ha planteado un partido a partir de las fortalezas y debilidades del rival y las apuestas para elegir los 11, suelen ser mas por jerarquías o para recuperar jugadores que por inteligencia deportiva.

Foto: Imago7
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Una vez mas, Cruz Azul se vuelve a enfrentar a un panorama que hemos visto mucho en la historia reciente y no con los resultados que los celestes que apoyamos quisiéramos, llegar a la última fecha y depender de ellos para acceder a la liguilla de manera directa, el rival es Pumas, equipo que en 6 partidos solo ha ganado uno y que en 10 enfrentamientos directos solo le ha ganado una vez a Cruz Azul, en aquel lejano 2017 con gol de Nico Castillo y la injusta expulsión de Gaby Peñalba, en el segundo partido de la liga dirigido por el español Paco Jemez.

Esperemos que el 11 inicial salga concentrado, que Siboldi haga los cambios a tiempo y que sean acertados, pues desde la copa GNP versus el América, no se ve un cambio del DT que genere nuevas dinámicas en el equipo, esperemos que Cabecita sea líder de goleo y que la posibilidad de ganar el doblete en la misma semana sea la motivación que el plantel necesita para cerrar este año de logros históricos en el deporte mundial con una hazaña mas, Cruz Azul, Campeón de Liga.