Pausa.

La velocidad en que la modernidad ha irrumpido en la cotidianeidad nos obliga a hacer todo a un ritmo voraz para poder ser competente en muchos de nuestros roles como seres humanos y con el pasar de los años parece que poco a poco nos vamos olvidando de un elemento de gran importancia en nuestro desarrollo: La Pausa.

Bien lo dice Mihaly Csikszentmihalyi en su concepto de Flow, son esos momentos, en los que pierdes la noción del tiempo o los que te quitan el aliento los que generan una experiencia óptima para encontrar los chispazos de felicidad, y esos momentos solo se encuentran cuando te tomas (lo que ahora parece ser un privilegio), una pausa.


Absolutamente todo lo hermoso de la tierra, requiere un momento de pausa para darle sentido a la acción que se esta realizando, el realizar todo a máxima velocidad nos esta haciendo perder la capacidad de disfrutar o de aderezar el momento, la música se compone de notas, armonías y ritmos, pero sin las pausas, no sería música. La comida es deliciosa, pero la hervida a fuego lento tiene un sabor especial, el sexo es maravilloso, pero cuando te tomas el tiempo de pensar en ti y en tu pareja para que ambos disfruten del momento se convierte en casi, una experiencia religiosa, como diría Enrique Iglesias. El deporte, en particular el futbol, no es lejano a esta problemática.

En un futbol dominado actualmente por las transiciones a máxima velocidad, parece prohibido para los jugadores bajar la revoluciones, alzar la mirada para tener una mejor percepción y ejecutar la acción, parece prohibido que un centro delantero se retrase para fijar las marcación de los centrales y permitir que los extremos jueguen mano a mano con los laterales, parece prohibido tomarse un segundo para respirar y no llegar fundido a la línea de fondo y medios de comunicación, aficionados y algunos entrenadores han aportado a la creencia de que estos jugadores son lentos, malos u obsoletos.

Platiquemos de algunos ejemplos recientes.

Jugadores como Benzema en el Real Madrid han sido criticados por su afición cuando es uno de los centros delanteros que mejor se posicionan en el campo y probablemente el que mejor cualidades tenga para hacer jugar a sus compañeros con sus movimientos sin balón.

Recientemente Griezmann ha sido catapultado con las críticas blaugranas por no anotar goles cuando su presencia en el área le ha abierto en varias ocasiones la posibilidad a Ansu Fati o Coutinho para poder definir solos frente al portero.Y en un caso mas local, el día de ayer en el Estadio Akron, poco valorados fueron los movimientos sin balón de Milton Caraglio para darle el espacio a jugadores como Jonathan Rodríguez u Orbelín Pineda para enfrentarse mano a mano a los defensores de Chivas.

En los últimos años hemos entendido el sudar la camiseta y ser el que mas kilómetros recorre en el partido como sinónimo del ser el mejor jugador en la cancha y mas lejano a eso no podemos estar. Ojalá poco a poco valoremos mas a los jugadores que con un pase o un movimiento pueden darle otro sentido a una ofensiva, ojalá poco a poco le demos el justo valor a lo que las estadísticas representan. Al final, como cualquier profesional con medio semestre de estadística sabe, los datos sin análisis y sin contexto, solo son un número.

Ojalá, poco a poco, nos tomemos el tiempo de que en la prisa cotidiana, unos minutos de pausa, nos mejoren el aquí y el ahora.