Sin timonel y sin rumbo

Las analogías en el futbol funcionan muy bien para ejemplificar las diversas situaciones que nos da el juego. A veces es incluso necesario poder usarlos porque resultan ser más fáciles de digerir que la realidad misma.

 

Pumas actualmente se encuentra sin un capitán (técnico) que dirija el barco. Y como cualquier navío que va por el mar sin alguien que de indicaciones adecuadas el destino final resulta ser: navío hundido.

FOTO: Imago7

Podrá sonar muy exagerado, pues después de 3 jornadas los Pumas están en zona de clasificación directa y se mantienen invictos. Pero no se dejen engañar, pues estos puntos y resultados son como “cantos de sirena” y cualquiera que se deje atrapar terminará mucho más decepcionado que sí lo ve desde ahora.

 

Lillini que funge como “Oficial de Puente” (encargado de vigilar el barco mientras el capitán descansa) no parece tener más alternativas tácticas que recurrir a Iturbe y su velocidad (o lo que queda de ella) o esperar un milagro de Dinenno.  El formador argentino (porque para eso sí es bueno) tiene un pánico tremendo a perder, lo dicen sus cambios, sus decisiones y forma de hablar.

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Si bien tiene un plantel limitado (mucho más que en otras ocasiones) son un cumulo de cosas que nos indican que él no es el indicado para estar al frente. Es preocupante que el equipo este evaluando seriamente dejar al argentino pues no hay evidencias claras de que pueda mejorar algo en el campo más que su conexión con los juveniles.

 

¡Urge un capitán que ponga orden en la borda! Donde no existan los apadrinados y jueguen los que realmente tienen la calidad para hacerlo. No tener dinero para fichajes exorbitantes no es excusa para andar de lastimeros.

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Llegó Waller y espero muchas cosas buenas de un jugador con sus características. Esa garra uruguaya que tanto nos hace falta en el campo. Que esa intensidad ayude a despabilar a los que parecen haberse dormido.

 

Mientras tanto, espero ansioso con vistas al horizonte porque anuncien al próximo timonel (deseoso de que no sea Lillini) con el barco chocando constantemente con los arrecifes y suplicando a Palemón (dios que ayudaba a los navegantes y a los pescadores en apuros) por un resultado positivo.