Pumas debutó este domingo en Ciudad Universitaria después de una semana complicada para el club, la cual tuvo como centro de gravedad la salida del técnico español «Míchel» González. La salida del estratega español estuvo rodeada de suposiciones y notas que trataban de entender las razones que pudo tener para salir. Dentro del gran desconcierto que esto generó, el plantel mostró públicamente unidad y respeto por la salida del estratega ibérico.
El plantel debutó con Andrés Lillini al mando; el argentino llegó a cumplir un papel nada sencillo en Pumas ya que, como él mismo lo mencionó, deberá trabajar dentro de la línea que «Míchel» dejó establecida para Pumas.

¿Qué pasa con la línea de 5? Tácticamente Universidad pasó por varios experimentos durante la Copa GNP. Experimentos que a gran parte de la afición no les agradaron pero que, debemos decir, tienen gran fundamento. La idea de una línea de 5 en Pumas funciona a la perfección porque carece de opciones tanto ofensivas como en medio campo, pero tiene tres centrales de gran calidad que serían titulares en muchos equipos de la liga mexicana.
En este arranque de torneo el planteamiento táctico persistió y el argentino Lillini mandó al terreno de juego a los tres centrales de confianza (Luis Quintana, Johan Vásquez y Nicolás Freire). La actuación del equipo en el primer tiempo dejó mucho a desear tanto defensiva como ofensivamente, el equipo en palabras generales no termina de funcionar; empezando por los tres jugadores que comandaron el medio campo, quienes tuvieron un terrible primer tiempo. Desde el “deja de estar ahí y mejor aparece”, que escuchamos de Israel López para Juan Pablo Vigón, hasta la infantil e innecesaria expulsión del capitán universitario, Andrés Iniestra.

La escuadra auriazul tuvo que realizar un ajuste clave al medio tiempo lanzando a Alan Mozo al campo y retomando el 4-4-2 que habíamos visto el torneo pasado. Como si fuera poco, tuvo que entrar Juan Manuel Iturbe, sí, el jugador que había estado borrado del plantel, a cambiar la cara de la Universidad que no encontraba el camino para romper a Querétaro y es que, durante la mayor parte del encuentro, Pumas se cansó de mandar centros al aire.
Como muchos pudieron darse cuenta, Carlos González, el jugador más importante del equipo, no terminó de sentirse cómodo en el terreno de juego.
Mucho tendrá que trabajar el equipo técnico del argentino Lillini en la espera por un nuevo entrenador universitario, ya que la dupla Dinenno-González no termina por cuajar como muchos habrían querido y a la espera de algún fichaje que se pueda colar de último momento, esto es lo que tendrá Pumas para competir por un lugar en la fiesta grande.